Se escucha movimiento, una bici que rueda, unos pasos que
andan, un chiquito que se levanta. Con apenas un ojo abierto busco el celular,
son las siete de la mañana y quiero comprobar si hay señal de wifi, abro la
aplicación del clima en Lobos; 2°, siento frío, pero recuerdo que acá hacen más
de 20, que Eze está haciendo bici en el rodillo, que Sole está cambiando a
Philipe para llevarlo al jardín, y me dan ganas de levantarme y empezar a
moverme.
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| El pan de azúcar a mi derecha, el Cristo a mi izquierda |
Ocho y pico estoy saliendo a trotar el primer turno con
Sole, acá es incluso más fácil salir temprano que en Cachi, pareciera que el
día se despierta antes más allá del reloj. Luego de recorrer juntos la avenida
Almirante Ary Parreiras, un frondoso boulevar con un ancho canal entre ambas vías
por donde corren las aguas de lluvia, no sé bien porque pero el olor es un poco
feo, lo único que empaña el recorrido hasta la playa, nos dividimos en la
entrada al túnel largo que traspasa el morro Cavalao yo entro y ella sigue
hacía Icaraí. Desemboco en la playa San Francisco, de a poco me voy soltando a
pesar del viento en contra, hay poca gente en la costa pero nunca falta alguien
corriendo o alguien paseando, o ambas cosas. La vista de Río desde esta playa
es mejor aún que desde Icaraí, se disfruta del Cristo coronando la ciudad y el
pan de azúcar marcando la unión del mar y la bahía. Ya volviendo sombre mis
pasos me encuentro con Sole y regresamos sueltos con el viento en nuestras
espaldas, ahora atravesando el morro por el otro túnel que existe, conocido por
su longitud con respecto al otro como “el corto”.
| Con Edson el año pasado |
Hoy ya estamos en condiciones de hacer doble turno, por la
tarde salimos con Ezequiel, como siempre rumbo al mar por la av. Parreiras, en
apenas algo más de diez minutos llegamos a la playa de Icaraí donde nos espera
Edson, un amigo que conocí en mi estadía del invierno pasado y con el cual
seguimos en contacto durante todo el año. Los tres subimos por la estrada
Froes, es calle une las playas de Icaraí y San Francisco serpenteando entre el
morro Cavalao y el mar, es una linda subida para luego bajar a la otra playa.
Vamos cómodos por la bicisenda y al llegar a San Fancisco seguimos un poco más
por la costanera. El ritmo fue más suelto pero la charla hizo que no diera
cuenta ni de la velocidad ni del tiempo, cuando me di cuenta ya estábamos retomando
para el departamento.
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| Bicisenda estrada Froes |
Pero volviendo al placer de correr, hoy fue de la forma que
más me gusta, un placer compartido.



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